©
Lucy Baskerville
Esto
es una obra de ficción. Todos los nombres, personajes, lugares y
acontecimientos que aquí aparecen son producto de la imaginación de
la autora. Cualquier parecido con personas reales, vivas o muertas,
acontecimientos o lugares es pura coincidencia.
Hacía frío y era noche cerrada, cuando la puerta de la posada Cazadores Solitarios, se abrió y una joven pareja entraron a hablar con el posadero y pidieron una habitación donde pasar la noche.
-Peter, realmente
piensas celebrarlo tan pronto? - Pregunto ella dirigiéndose a su pareja
mientras esperaban que el posadero volviera-Aun no estamos del todo
seguros, creo que deberíamos esperar, puede ser que sea demasiado
pronto.
- Emily, ya lo hemos hablado, y aunque te niegues a creerlo es la verdad, vamos a ser padres.
- Pero si quieres volver
a comprobarlo por quinta vez, podemos volver mañana y.. - se
interrumpió cuando el posadero volvió con una llave.
- Su habitación está en
la segunda planta, girando a la izquierda. Cuando lleguen verán puertas,
la suya será la quinta.- les tendió la llave- Que pasen buena noche y
enhorabuena. No he podido evitar oír su conversación. -dijo
disculpándose- Le recomiendo que tenga un poco de fe señorita.
Ella se ruborizó avergonzada y Peter soltó una carcajada divertida.
- Muchas gracias señor, nos veremos mañana - Dijo Peter tendiéndole un billete de 10 libras-.
Mientras subían las
escaleras, se fijaron en que la decoración de la posada, era bastante
sencilla pero también acogedora. Las paredes estaban cubiertas de
cuadros de los antiguos propietarios e incluso de algunos huéspedes
importantes que se habían alojado ahí.
Al llegar en la segunda
planta, Emily por error, metió la llave en la cerradura equivocada, pero
a la hora de retirarla su mirada se posó en el pomo de la puerta.
- Peter. Mira, me parece que esto es sangre. - Dijo ella llamando su atención-.
El al observarlo con
detenimiento, asintió y metiendo su mano en el bolsillo, cogió un
pañuelo y colocándolo sobre el pomo, empujo con suavidad la puerta.
Al entrar, vieron que en el suelo había una persona que se encontraba boca abajo.
- Dios santo! -Exclamó ella acercándose con intención de revisar si el pobre hombre seguía vivo o ya había muerto.
Tras comprobarle el pulso, suspiro aliviada. Ella miro a Peter como dándole a entender lo que necesitaba.
-Entiendo, quieres que vaya a por el equipo médico y un cubo de agua tibia, cierto?-Preguntó-.
- Así es.- Afirmo Emily.- Pero antes ayúdame a darle la vuelta y ponerlo en la cama.
Una vez acostado comprobaron que al pobre le habían apuñalado con un arma blanca.
Antes de salir Peter le
dijo que mandaría al posadero con todo lo necesario y el iría a hacer
una llamada al departamento de policía.
- Siento involucrarte en esto -se disculpó él-
- Estoy acostumbrada no
te preocupes, además sabía que al salir con el mejor inspector de
policía de Londres esto pasaría- Replicó ella riendo.- Anda ve y haz tu
trabajo y yo haré el mío como enfermera.
Mientras Emily se estaba
preparando y atando su largo cabello en una cola de caballo, llamaron a
la puerta. Al abrir vio que se trataba del posadero que iba acompañado
del médico jefe del hospital en donde ella trabajaba.
Philip! - Que haces aquí? -Pregunto Emily sorprendida y dejándoles entrar.-
El posadero antes de retirarse, depositó el cubo de agua, según las instrucciones de ella.
- Pues estaba volviendo
de hacer la visita a un paciente cuando me he encontrado con Peter y me
ha puesto al corriente de todo. - Respondió Philip abriendo el maletín
que contenía su material médico.- Veamos que tenemos aquí?
- Me parece que a este pobre hombre le han intentado matar.
Qué opinas? Crees que podríamos hacer algo por él y..-Añadió Emily, pero se interrumpió cuando Peter entro en la habitación.
Podréis hacer que despierte?- Preguntó- Tal vez le haya visto la cara a su asesino y pueda ayudarnos a cogerlo.
Philip dirigiéndose a ella -dijo- Vamos a intentarlo, Emi.
Emily al coger un trozo de algodón, lo empapó con alcohol y acto seguido se lo tendió.
Philip cogió el algodón que ella le entregó y lentamente se lo puso al hombre en la nariz haciéndole recobrar el conocimiento.
- Cómo te llamas? Sabes dónde te encuentras y quien te ha atacado?- Pregunto Peter acercándose a la cama.
El con un hilo de voz respondió.- Si, estoy en la posada los Cazadores Solitarios. Vine aquí con mi prometida Clarice.
Soy el segundo hijo del Duque de Campo Frio y quería casarme con ella.
Pero Clarice al saber
que si por casualidad yo sufriera un accidente o si perdía la vida, ella
recibiría mi parte de la herencia que nuestro padre nos ha dejado a mi
hermana y a mí.
Cuando vinimos aquí
tenía intención de pedirle que se casara conmigo, pero ella lo tenía
todo planeado, así que decidió matarme con tal de quedarse con todo lo
que me correspondía por derecho.
Me llamo Benjamín V. Junior, el nombre viene de mi abuelo. Díganme voy a morir? - Preguntó-
- No. El posadero me ha
facilitado la morfina suficiente como para calmar a tres hombres. Además
las dos personas que ves aquí, a parte de mí son los mejores en lo de
salvar la vida de sus pacientes. - Respondió Peter con orgullo con su
voz- Sabes? Me gustaría pedirte un favor.
Tras varios días
Benjamín, se había recuperado por completo y estaba deseando ver a
Clarice con intención de hacerla caer en la trampa que habían preparado
para ella, así que le envió una carta anónima, citándola a encontrarse
con él en la cafetería que se encontraba cerca de la estación de tren.
Esta al presentarse no
podía dar crédito a lo que estaba viendo y dejándose llevar por el
pánico -Dijo- Es imposible que sigas con vida puesto que yo te maté.
- Es cierto querida, y
si unas personas no me hubieran encontrado, te habrías salido con la
tuya.- Replicó este con amargura.-Voy a dejar que la policía, se haga
cargo de ti.
-Bien dicho, - Concluyo
Peter llegando a su lado y dando órdenes a sus hombres para que se
llevaran a Clarice.- Gracias por venir y hacerla confesar.
- Todo lo contrario Peter, dale las gracias a tu mujer por salvarme la vida.
-Oh, por cierto
Ben.-Dijo Peter de pronto- Hay una cosa que Emi me ha pedido y casi se
me olvida. Dime que te parecería ser el padrino de nuestro hijo o hija
cuando nazca?
- Estaré encantado. Os lo agradezco profundamente.- Añadió Benjamín sonriendo -.
Fi